Jajaja… CONSUELA vs La Resurección de Jesús. Yeap, uno de mis personajes favoritos de FAMILY GUY
Para #MomentoJotoDelDia… un perrito bebé soñando.
Adiós, Maurice Sendak.
COMANDO ESPECIAL… 21 Jump Street
(Crítica publicada en el número de abril de TIME OUT MÉXICO)
4 estrellas
Dir. Phil Lord and Chris Miller (EUA, 2012). Jonah Hill, Channing Tatum y Ice Cube.
Vamos a ser claros desde las primeras líneas: 21 Jump Street es la mejor comedia de lo que va de 2012. Es un sorpresa fílmica que se respalda en un sentido del humor crudo y políticamente incorrecto para atacar a un público arraigado en la cultura pop de los 90. Su principal atributo cómico va más allá de los gags ambientados bajo la escuela de chistes de Judd Apatow -de la cual el actor/productor/co-guionista, Jonah Hill, es un fiel alumno-, Comando especial se encarga de mofarse de toda esta marejada de remakes y reboots (categoría dentro de la cual clasifican) que han hundido a Hollywood en una falta de originalidad.
La película de Phil Lord y Chris Miller (Lluvia de hamburguesas), está basada en la serie homónima de finales de los años 80 -famosa por ser el trampolín mediático de Johnny Depp- acerca de un par de policías encubiertos que deben de regresar a la preparatoria para resolver diversos casos criminales. Este argumento es el mismo que fundamenta a Comando especial, con un par de diferencias: a) Jonah Hill y Channing Tatum poseen una química abrasiva e hilarante (que no se había visto desde la dupla Gibson-Glover de Arma Mortal) que vuelve a colocar como un producto de entretenimiento al arquetipo de “polícías-disparejos”. Y b), a diferencia de el ambiente feel-good del programa de tv, donde se criticaba el uso de drogas, bullying o alcoholismo; la película es cínica sobre estos temas y solamente quiere contar la historia de estos oficiales que irónicamente deben de madurar cuando regresan a la escuela. Los estereotipos con que crecieron se han traspalado: Hill, un nerd que imitaba a Eminem, ahora es el chico popular; mientras que Tatum, con su cuerpo de modelo ha sido recluido a las castas más deplorables de la estructura social de la prepa: “Esto no es natural. La culpa de es de Glee, ¡Vete al carajo, Glee!”
21 Jump Street, es una película honesta consigo misma: no pretende hallar una formula original, ni tampoco emplear la crítica social para generar empatía; su único fin es narrar un comedia con tintes de nostalgia y diálogos dignos de un sketch de SNL. Es de las pocas cintas que merecen una secuela.

Una imagen bastante creepy para los cinéfilos cristianos o panistas. Qué miedo.
El mejor uso que se le puede dar una botella de Absolut (blah, el vodka)… ABSOLUT MOLOTOV.
La bebida oficial del 5 de noviembre.
ANOTHER YEAR
(Crítica publicada en el número de abril de TIME OUT MÉXICO)
4 estrellas
Dir. Mike Leigh (Reino Unido, 2010). Jim Broadbent, Ruth Sheen, Leslie Manvile.
Cuánta razón tenía Octavio Paz cuando dijo que la soledad, el conocimiento de que uno está solo, excluido del mundo, no es una característica exclusivamente mexicana. Cuánta razón, porque la soledad es una pandemia, un refugio agridulce que se escabulle entre fronteras y acecha sin tener idioma.
Sin embargo, para Mike Leigh, no hay peor sentimiento que sentirse excluido bajo el nebular cielo londinense. Su nueva cinta, Another Year -así como toda su filmografía- es una ventana, un fino escaparate donde vemos las debilidades y costumbres de la clase media; sus personajes son más comunes que corrientes (o tal vez viceversa), que se mezclan con nuestra vida y parece que ya los conocemos desde antes de sentarnos a la batuca, como ocurrió con los productores egocentristas de Topsy Turvy, el beligerante y sádico Johnny de Naked, o Poppy, la protagonista de Happy-Go-Lucky.
Esto vuelve a pasar con Mary (Leslie Manville), una secretaria de cuarenta y tantos años, divorciada, alcohólica, ensimismada y depresiva. Su vida es un vaivén de fracasos, donde lo único rescatable son las tardes en que deambula por la casa de Gerri (Ruth Sheen) y Tom (Jim Broadbent). Este matrimonio vive una existencia idílica, una vida que Mary, así como un puñado desolador de personajes envidian y únicamente pueden probar cenando bajo el mismo techo. Ahí, dentro de estas cuatro paredes pueden vociferar sus lamentos posmodernistas: criticar la migración en tierras inglesas, las debilidades físicas de cierta edad o la impotencia de no tener dinero para comprar un boleto de futbol y una cerveza.
Esta acción dialéctica es la fortaleza primordial de Another Year: la narrativa se desenvuelve entre charlas, miradas y silencios. Leigh, con su ojo de artesano retrata a personajes dentro de situaciones genuinas; la forma en que la cámara surca entre sus rostros y los muebles que adornan este microuniverso, simula una coreografía de personas que buscan ser aceptadas y evitar el naufragio sentimental. El director sabe cómo llevar a sus personajes al extremo, sin darse el lujo de retratarlos como una caricatura, ni telegrafiar sus acciones. A diferencia de otras cintas (sobre todo en Life is Sweet) donde se dejó llevar por el ímpetu orgánico de sus protagonistas, en Another year, su trabajo es más sutil y concentrado en que, como espectadores, seamos testigos mudos en esta búsqueda por un resquicio de felicidad.
Leigh es un cineasta costumbrista y dedicado: reúne a todo el elenco meses antes de la filmación, los anima a aprenderse el guión; pero en el set, los diálogos y las acciones son completamente improvisados. Si Another year es la mejor cinta de Leigh desde Secret & Lies, gran parte del crédito es por el cast encabezado por Brodbent y Sheen. Estos actores interpretan a la pareja que se vanagloria en su propia dicha, pero nunca pretenden ser unos santos al escuchar los dilemas de sus amigos; al contrario, poseen una tolerancia sobrehumana que se quiebra cuando Tom, su hijo, presenta a su novia. Mary, quien ha estado enamorada de él inicia una letanía de cometarios fuera de lugar, propinados por su corazón roto y el vino. Lo interesante es la forma en que Gerri lidia con ella: en lugar de maquilar algún descaro, simplemente comienza a recluirla de su existencia y su hogar.
Another Year, es un retrato fascinante sobre la vida misma, sobre sus placeres y derrotas; sobre la calma, los momentos en que reímos bajo situaciones incómodas, y la forma en que el cine retrata la lucha entre soledad y el momento en que aprendemos a vivir con ella.

Whooooooa… el mejor gif en la historia de Star Wars
Jaja… este será mi nuevo objetivo de vida.
Oh, por dios, quiero morir… un pastel de OREO gigante. Y lo quiero en mis venas.



